Las peleas en pareja son una realidad. Escribo y pienso que esta demás reescribirlo. No es raro que surjan tensiones por el día a día —las finanzas, el tiempo, las expectativas no explícitas, la insatisfacción sexual— y que, al repetirse, nos preguntemos si eso es “normal” o si hay algo más profundo detrás de ello.
Como terapeuta he acompañado muchas parejas que llegan con esa misma pregunta: ¿esto que vivimos es parte de ser pareja o qué tan mal estamos? Lo que suele hacer la diferencia es qué hay detrás de esas discusiones y cómo afectan la conexión entre ustedes.
Cuando pelear ya no es solo pelear
Todas las relaciones enfrentan desacuerdos. Discutir no siempre es un síntoma de ruptura, sino a menudo una forma —ineficiente, dolorosa— de expresar necesidades emocionales no atendidas.
La pelea puede estar hablando de:
- Deseos no expresados
- Resentimientos acumulados
- Miedo a la cercanía o al rechazo
- Dificultades para escuchar sin defenderse
En estos casos, la pelea deja de ser el problema central y se vuelve un síntoma de algo mas profundo que no está funcionando.
¿Por qué siempre volvemos a lo mismo?
Una sensación común es que las discusiones parecen repetirse sin avanzar. Esto muestra que la relación está operando desde dinámicas aprendidas: patrones de interacción que se activan cada vez que hay tensión. No es falta de ganas o incapacidad de cambiar, sino que la relación ha aprendido a manejar el malestar de esa manera.
Entender estos patrones —más que evitarlos— es parte de cultivar relaciones más conscientes y, con el tiempo, más satisfactorias.
El impacto en la intimidad
El conflicto sostenido también se filtra en otras áreas de la relación, incluido el erotismo. La vida erótica no es sólo sexo: es conexión, presencia, cercanía confianza mutuas. Cuando el vínculo se siente tenso o “en guerra”, el cuerpo también responde, y la sexualidad puede volverse distante o menos placentera de lo que solía ser.
Las peleas en pareja no necesariamente son un tema individual, pues, sino una expresión del estado emocional del vínculo.
¿Cuándo considerar un espacio de acompañamiento?
No hay un número mágico de peleas que indique que algo está “mal”. Sin embargo, puede ser momento de explorar estas cuestiones con apoyo profesional cuando:
- Las discusiones parecen un ciclo interminable
- El malestar no disminuye con el tiempo
- La intimidad se siente difícil o ausente
- Hay cansancio emocional o desconexión afectiva
La terapia de pareja no busca imponer soluciones, sino ayudarles a comprender qué hay en juego en sus conflictos y abrir caminos para relacionarse de manera más consciente y respetuosa.
Pelear no necesariamente quiere decir que la relación “esté mal”; es un síntoma del encuentro entre dos historias, dos necesidades y dos formas de sentir. El desafío no es eliminar el conflicto, sino transformar la manera en que lo habitamos.
Si este tema te resonó y quisieras explorar más a fondo qué está pasando en tu relación, puedes mandarme mensaje desde la burbuja de WhatsApp.

Psicólogo, psicoterapeuta, sexólogo y tallerista. Disfruto muchísimo escribir y me encantaría saber tus impresiones sobre lo que acabas de leer, así que no dudes en contactarme por cualquiera de mis redes sociales.


