¿Qué es el recuerdo de Sí?
El recuerdo de sí es una relación completamente nueva entre la conciencia y la vida. Cuando hablamos del recuerdo de sí no hablamos solo de una técnica de concentración por visualización. Ni es solamente un pensamiento que dice «estoy presente».
¿Para qué es relevante en psicoterapia?
En lo cotidiano, el ser humano vive únicamente recordando objetos: recuerda problemas, personas, reuniones, heridas, proyectos, deseos, éxitos, fracasos. Todo su aparato psicológico está orientado hacia afuera. La atención sale continuamente en busca de algo que captar y, al hacerlo, olvida al que percibe.
Gurdjieff señalaba que el hombre recuerda todo menos a sí mismo. Yo insisto en que este olvido constituye la tragedia fundamental de nuestra existencia ya que no hablamos de olvidar simplemente un dato; olvidamos el hecho de existir.
Respiramos sin saber que respiramos. Caminamos sin saber que caminamos. Escuchamos sin saber que escuchamos. Pensamos sin saber que pensamos. Vivimos, pero no participamos conscientemente de nuestra propia vida.
El recuerdo de sí interrumpe por un instante esta identificación absoluta. Mientras continúo viendo el árbol, escuchando la voz o caminando hacia la oficina, aparece simultáneamente un contacto con el cuerpo, con la respiración, con el peso de la gravedad, con una presencia silenciosa que no estaba siendo tomada en cuenta.

No desaparece el mundo. Tampoco desaparecen los pensamientos. Lo que desaparece, aunque sea por un instante, es el monopolio que el mundo exterior ejercía sobre la atención.
Nace una doble dirección. Una parte de la atención permanece abierta hacia lo que ocurre afuera y otra permanece en contacto con la realidad viva de mi propia existencia.
La conciencia comienza a recibir impresiones de otra calidad porque el organismo ya no está completamente secuestrado por la mecanicidad.
La conciencia no evoluciona acumulando información. Evoluciona aumentando su capacidad de permanecer presente frente a las impresiones sin perderse completamente en ellas.
Sin embargo, comprender significa participar con todo el organismo. Una idea puede ser perfectamente comprendida por el intelecto y, sin embargo, no haber transformado absolutamente nada en nuestra vida.
Podemos explicar magistralmente el recuerdo de sí y continuar reaccionando con la misma violencia, el mismo orgullo y el mismo miedo de siempre. Eso demuestra que el conocimiento todavía no ha descendido.
El recuerdo de sí permite esa encarnación. Cuando la atención vuelve al cuerpo mientras una emoción intensa está ocurriendo, la emoción deja de ocupar toda la conciencia. Ahora existe un espacio donde también está el cuerpo respirando, los pies apoyados sobre la tierra y una presencia que observa sin intervenir inmediatamente.
Por eso la evolución de la conciencia es lenta. Después de todo, el organismo entero debe aprender una nueva manera de vivir.
Durante décadas fue educado para reaccionar automáticamente. Ahora comienza a aprender a recibir antes de reaccionar.
La psicoterapia, sobre todo la psicoterapia Gestalt, en mi experiencia, es un espacio que propicia el recuerdo de sí

Psicólogo, psicoterapeuta, sexólogo y tallerista. Disfruto muchísimo escribir y me encantaría saber tus impresiones sobre lo que acabas de leer, así que no dudes en contactarme por cualquiera de mis redes sociales.
